lunes, 27 de julio de 2015

Investigadores del IAFE colaboran con la Misión Cassini

Sigue a continuación una nota publicada hoy en el portal web del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), destacando la participación del Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE) en la interpretación de datos provenientes de la Misión Cassini de la NASA.

UN TITÁN DESPROTEGIDO

El satélite más grande de Saturno fue observado expuesto a los vientos solares supersónicos, fuera de la influencia magnética de ese planeta.

Esquema de la influencia del viento solar sobre el astro
observado por la misión Cassini. Imagen: Diseño CONICET.

Científicos de la Misión Cassini de la NASA observaron a Titán, el satélite más grande de Saturno, fuera de la burbuja magnética de su planeta padre que usualmente lo protege de la influencia del viento solar el cual, en este caso, fue de una magnitud supersónica -por sobre la velocidad del sonido- y logró que el campo magnético de Saturno se comprimiera y dejase a la atmósfera de Titán al descubierto. Los resultados fueron publicados este año en la prestigiosa revista Geophysical Research Letters.

La sorpresa para los investigadores fue el comportamiento que presentó, similar a planetas como Venus y Marte que están a mucha menor distancia del Sol y tienen composiciones distintas, lo cual, asegura César Bertucci, líder de la investigación, miembro del equipo del magnetómetro de la misión e investigador independiente del CONICET en el Instituto de Astronomía y Física del Espacio (IAFE-CONICET), “podría utilizarse como teoría para analizar diversos casos sin importar su composición ni que tan alejados del Sol se encuentren”.

“Vimos por primera vez que la protección de Saturno sobre su satélite, -una burbuja magnética que envuelve a Titán- se comprimió mucho por la fuerza de los vientos supersónicos solares. Esperábamos que se comportara de una manera especial, distinta, a otros casos de planetas del sistema solar que también sufren de esa erosión, como Marte y Venus”, dice.

Bertucci asesora a la misión en lo referente a esta luna de Saturno de 2.500 km. de radio y que cuenta con una atmósfera de composición similar a la Tierra. “Es la única vez que vimos esto y que lo vamos a ver, de aquí en más la órbita de Cassini no permitirá ver a Titán en esa ubicación. Tuvimos muchísima suerte”, dice.

Este descubrimiento fue posible gracias a un desvío del trayecto que sigue la sonda, que seguirá en exploración hasta 2017. Esta variación del recorrido, cuenta Bertucci, puede ser propuesta mediante foros que nuclean a los investigadores. “Uno presenta un caso científico interesante, se somete al escrutinio de los colegas y otros expertos y si se aprueba, y si la trayectoria de Cassini lo permite, los ingenieros de vuelo la modifican de manera de hacer pasar a Cassini por el lugar que se necesita”, explica.

Si bien no era seguro tener datos nuevos, la información que arrojó la sonda fue totalmente novedosa, y fue para los investigadores una “alegría ver que efectivamente pasó, ocurrieron un conjunto de cosas que fueron muy auspiciosas ya que es un evento que se presenta, según estimaciones, en un 1 por ciento de probabilidades“, dice Bertucci.

Anteriormente, en un trabajo publicado en la revista Science, el científico había presentado el registro de que Titán tiene una memoria magnética, es decir que una vez que sale de la influencia de su planeta padre conserva por un tiempo un resabio del magnetismo. Pero en este caso presentado en 2008, el viento que azotaba al satélite y a Saturno era por debajo de la velocidad del sonido -menos de 200 km. por segundo en ese ambiente-. En este nuevo avistaje, ya esa memoria magnética estaba agotada y además la velocidad del plasma solar que lo alcanzó era superior a los 500 km. por segundo. “Ese fuerza es la que produjo la constricción tan grande del magnetismo de Saturno”.

Por otro lado es interesante observar que un cuerpo al exponerse al viento supersónico genera la llamada onda de choque, similar a la que se observa en los aviones de guerra cuando rompen la barrera del sonido – que en la Tierra, es de 1.100 km. por hora. En situación normal Titán queda dentro de la onda de choque de Saturno pero en esta nueva situación, fuera del campo de Saturno, Titán generó su propia onda de choque. “Esa estructura fue sorprendentemente similar a la que vemos en Marte o en Venus, y estos dos también están expuestos a un viento solar supersónico”, explica.

Por las características de la atmósfera que presenta Titán y el comportamiento que observaron antes esta desprotección Bertucci asegura que puede utilizarse la misma Teoría para investigar otros planetas. Pero además interesa en particular porque podría compararse a una Tierra antes de que hubiera vida en ella.

“La atmósfera de Titán es mayormente metano y nitrógeno, el elemento que no presenta es el oxígeno”, explica y agrega que: “La atmósfera terrestre es 78 por ciento nitrógeno y 21 por ciento oxígeno, este último está asociado a la presencia de vida”, explica.

Parte de estos comportamientos de las atmósferas y la protección magnética, la llamada física del plasma, es estudiada en el IAFE por un grupo especial formado por Bertucci junto con otros investigadores y becarios, que trabajan con los datos que surgen de la Misión Cassini y, además participan de otras operaciones espaciales internacionales. “Esperamos que siga contribuyendo a formar gente, y ver a los becarios ir a hacer estudios posdoctorales en otras misiones”, concluye.

Fuente: CONICET

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