jueves, 14 de agosto de 2014

El rol de la CNEA en el proyecto SAOCOM

Reproducimos a continuación una nota publicada ayer por revista U238 en su página web, destacando el rol de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) en el proyecto del satélite argentino de observación con microondas.

EL ROL DE LA CNEA EN LA CREACIÓN DEL SATÉLITE SAOCOM

Por Nadia Muryn. En U-238 Mayo 14

La Antena SAR es parte del instrumento principal que conforma el satélite argentino SAOCOM. La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), además de integrar los paneles solares, aceptó el desafío del diseño y montaje de la antena a pedido de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).


En el marco de la Ley de Innovación Tecnológica Argentina, La Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), está desarrollando el modelo estructural de la Antena SAR. En el Centro Atómico Constituyentes, la entidad nacional asumió el compromiso de realizar el diseño y la ingeniería requerida para la composición de los paneles estructurales, los mecanismos y los módulos radiantes que conforman la antena.

El jefe del proyecto Antena SAR, Alberto Martín Ghiselli comentó al respeto: “CONAE apostó a la CNEA en su momento para este proyecto y lo hemos tratado de llevar adelante juntos. Acá se desarrolló no sólo la ingeniería de esta antena, sino que también desarrollamos las facilidades de producción y todo lo necesario para poder llevarla a cabo”.

Cada uno de sus paneles, que miden aproximadamente entre 4 por 1,4 metros, está compuesto por una estructura “sándwich” de materiales compuestos sobre la que se instalan los mecanismos que permiten el despliegue, los componentes electrónicos que forman parte del instrumento y alrededor de una veintena de módulos radiantes.

“La antena está plegada en 7 y se hace por partes para poder estar dentro del cohete y, una vez en el espacio, esta tiene que poder abrirse. Pero para ello debe cumplir con muchos requisitos, para que el instrumento funcione adecuadamente”, declaró el Jefe del Proyecto.

En el espacio exterior, este instrumental tendrá una superficie radiante de 35 m2, dividida en siete paneles, de los cuales uno es el centro, fijo a la Plataforma de Servicio del satélite, mientras que a cada uno de sus lados se despliegan otros dos conjuntos de paneles. Los elementos radiantes se encargarán de recibir y emitir señales electromagnéticas.

En otras palabras, César Belinco, representante técnico del proyecto, explicó que la antena es un radar y esto significa que su función en el espacio será la de observar constantemente y en cualquier momento. Por su parte, el ingeniero Alberto Martín Ghiselli agregó: “El satélite orbitará todo el planeta, así que las imágenes se pueden obtener sobre cualquier lugar. Otros países van a poder solicitarle al nuestro imágenes para aplicaciones que ellos también consideren útiles”.

La construcción de estos instrumentos, que forman parte del satélite en sí, implica un trabajo en conjunto en donde participan muchos organismos de carácter nacional e internacional. El ingeniero encargado del proyecto aclaró al respecto que “hay otras empresas nacionales que aportan a la fabricación de otras partes de la antena, incluso otros temas del diseño como los aspectos térmicos y electromagnéticos de la antena”.

Paso a paso

Hasta el momento, se han construido modelos de calificación, es decir, dispositivos de prueba. Por lo tanto, se ha iniciado la etapa de testeo de dichos prototipos, la cual se está llevando adelante en las instalaciones de CEATSA (Centro de Ensayos de Alta Tecnología) e INVAP en el sur del país.

Allí es donde se envió un conjunto denominado “modelo estructural de calificación” para comprobar que todos los instrumentos que forman la antena cumplan con las funciones requeridas.


En pos de completar el equipamiento necesario para la integración del conjunto y la realización de ensayos de despliegue, la CNEA llevó adelante un diseño puntilloso y una ingeniería que simulan las condiciones de gravedad que esta antena tendrá en el espacio.

Este conjunto de modelos estructurales de calificación enviado tiene un peso aproximado de 1400kg, y las pruebas correspondientes indicarán si los diseños responden o no a las condiciones necesarias al momento del despegue y una vez fuera de la atmosfera terrestre.

El siguiente paso en el proyecto consistiría en la producción de las partes para los modelos que irían al espacio una vez concluida la etapa de testeo y luego de haber evaluado los resultados obtenidos en ellas. Consecuentemente, esta próxima etapa apenas ha iniciado, en paralelo a las evaluaciones.

Satélite SAOCOM, una tarea en conjunto.

La Antena SAR es sólo una parte de este gran movimiento científico tecnológico.

SAOCOM, Satélite de Observación de la Tierra con Microondas, tendrá como objetivo la medición de la humedad del suelo y su aplicación servirá para la prevención de emergencias, como por ejemplo la detección de derrames de hidrocarburos en el mar o el seguimiento de la cobertura de agua durante inundaciones.

“Es un proyecto importantísimo en el que CONAE nos ha involucrado. Serán en realidad dos satélites, el 1 A y el 1 B. Ambos forman parte del sistema Ítalo-Argentino de emergencias y catástrofes, que es un convenio con Italia, con lo cual Argentina aporta dos satélites e Italia aporta otros dos”, reveló el ingeniero Cesar Belinco.

Sistema Ítalo-Argentino de satélites para la prevención de catástrofes (SIASGE), ese es el nombre del proyecto en el que están trabajando en conjunto la Agencia Espacial Italiana (ASI) y el CONAE. El tiempo mínimo de vida útil estimado para dichos satélites, ambos en etapa de desarrollo, es de 5 años para cada uno, y su lanzamiento está previsto recién para 2015.

Este trabajo en conjunto se basa en dos constelaciones de satélites. Sumando las capacidades de los instrumentos argentinos y los italianos, se podrá obtener imágenes de todo tipo de catástrofes en cualquier momento ya que han sido diseñados específicamente para prevenir, monitorear, mitigar y evaluar siniestros naturales o climáticos.

Pensando en grande

“Creo, sin temor a equivocarme, que es el satélite más grande que se ha construido en el país. Es un desafío muy importante para el CONAE y para nosotros”, arriesgó el Jefe del proyecto Antena SAR, Alberto Martín Ghiselli, y añadió “Evidentemente los resultados que se tengan del proyecto van a ser muy importantes y no sólo a nivel Nacional”.

La trascendencia del proceso a nivel internacional es incuestionable. La aplicación y utilización de este conjunto satelital, y en especial del principal instrumento como la Antena SAR, en la prevención de catástrofes y emergencias, significa un avance a nivel global que es parte de un futuro no muy lejano.

Obtener productos específicos derivados de los mecanismos y funcionamiento de la Antena SAR, como los mapas de humedad de suelo, representa una gran ayuda y avance para la agricultura, la hidrología y también para el área de salud, debido a su consecuente impacto socio-económico.


Ambos ingenieros, miembros de la CNEA, fueron consultados acerca de la relevancia del plan de acción completo. Coincidieron en que el proyecto no sólo es una oportunidad sino también un inmenso reto. “Son casos y experiencias muy particulares, únicas de una complejidad diferente”, aseguró Belinco al referirse específicamente sobre la labor encomendada a la CNEA.

Por su parte, Martín Ghiselli manifestó acerca del trabajo realizado para la fabricación de la antena que “evidentemente no es un producto estándar, algo que puedas comprar en un negocio”, y confesó que “el hecho de que probablemente lo hagamos nosotros hoy, y no otros es por todo el trabajo que se vino haciendo en este tiempo”.

Que la CONAE le haya confiado esta ardua tarea a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) posiciona al organismo como un ente más que capacitado para diseñar, ejecutar, controlar y administrar proyectar investigaciones y emprendimientos de la magnitud de la construcción del satélite SAOCOM.

Para el jefe del proyecto, la importancia radica en el hecho de que muchos organismos trabajen juntos para lograr algo grande y superador. “Es un proyecto que abarca a una gran parte del sistema Científico tecnológico argentino. Muchos organismos e instituciones, incluso universidades, colaboran juntas”, aclaró el ingeniero Martín Ghiselli.

A modo de conclusión, el ingeniero César Belinco respondió que todo el proceso “técnicamente es un desafío, de eso no hay ninguna duda”. Estos progresos y emprendimientos en materia espacial en la República Argentina, se traducen, hasta el momento, en un avance significativo en materia de políticas gubernamentales exitosas.

Fuente: U238
Fotos: CNEA /STI

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